sábado, 28 de mayo de 2016

El descubrimiento de una enfermedad poco comun: Pericarditis Constrictiva.

En diciembre de 2015 acudí al cardiólogo con el diagnóstico y esperando solución a mi problema.
A estas alturas yo ya había estudiado (por Internet ) todo lo relativo a la enfermedad.

Pericarditis constrictiva o pericarditis por constricción cardíaca es una inflamación prolongada (crónica) de la cubierta en forma de saco del corazón (el pericardio) con engrosamiento, cicatrización y rigidez muscular

Los síntomas de pericarditis constrictiva crónica abarcan:
  • Dificultad respiratoria (disnea) que se desarrolla en forma lenta y empeora
  • Fatiga, cansancio excesivo
  • Hinchazón (edema) prolongada de las piernas y tobillos
  • Abdomen distendido
  • Debilidad
Tratamiento: El objetivo del tratamiento es mejorar el funcionamiento cardíaco.
Con frecuencia, se prescriben diuréticos en pequeñas dosis para ayudarle al cuerpo a eliminar el exceso de líquido. Los analgésicos se pueden necesitar para controlar el dolor.
Se puede recomendar la disminución de la actividad para algunos pacientes.
Igualmente se puede aconsejar una dieta baja en sodio.
El tratamiento definitivo es un tipo de cirugía, llamada pericardiectomía, que implica el corte o extirpación de la cicatriz y parte de la cubierta similar a un saco del corazón.
Expectativas  y pronóstico: La pericarditis constrictiva puede ser potencialmente mortal si se deja sin tratamiento.
Sin embargo, la cirugía para tratar la afección está asociada con una alta tasa de complicaciones y generalmente se reserva para pacientes con síntomas graves
El cardiólogo se encontró con una chica de 34 años con una enfermedad compleja y sólo supo decirme que no tenía tratamiento farmacológico , y que la única solución era la cirugía.. pero que tenía mucha complejidad. En cualquier caso, la unidad de cirugia cardiaca de Almería, se encontraba en el hospital Virgen de las Nieves de Granada y harían una sesión médico quirúrgica online para estudiar mi caso. 
Salí de allí con la promesa de una posible operación,  ya que esa era la única solución a mi problema y yo cada día me encontraba peor.

Las cosas en la seguridad social van lentas..Así que no fue hasta mediados de febrero (2 meses después) cuando volví al cardiólogo con ansia ante la esperada cita con los especialistas de Granada. 

 Muy a mi sorpresa al llegar, el cardiólogo me comenta que:
Los síntomas que tengo (disnea de esfuerzo, no puedo caminar más de 500 metros o mover una caja, no puedo subir unas escaleras sin pararme o comer un menú sin angustiarme) no son suficientemente graves como para operar.  Y que esperemos más tiempo a ver como evoluciona .


A estas alturas a mi ya me habían cuadriplicado la dosis de diuréticos, había engordado 8 kilos y no podía subir 10 escaleras sin pararme. 
Insisto en que vuelva a consultar con Granada e insisto en que quiero ir a que me vean en persona los cirujanos de allí para estudiar el caso.  Yo cada dia iba peor.